Antes de la hoja
El afeitado irrita porque la hoja corta la piel y empuja el pelo hacia adentro. Tres minutos de preparación evitan casi todo: agua tibia, una toalla caliente y un gel o espuma que no se seque en el rostro.
Si tenés piel sensible o granitos de afeitado frecuentes, probá afeitarte en la ducha, con la piel caliente y el vapor abierto.
La hoja y la dirección
Un pase en el sentido del pelo, sin repasar al ras en la misma zona.
- Cambiar la hoja cada cinco o siete afeitadas. Una hoja gastada arranca piel.
- Pases cortos y sin apretar. Dejar que la maquinilla haga el trabajo.
- Enjuagar con agua fría y aplicar un bálsamo sin alcohol ni perfume.
- Si usás máquina eléctrica, limpiar el cabezal seguido y usar la máquina seca para reducir irritación.
Si dejás crecer la barba
Definir el borde superior del cuello uno o dos centímetros por encima de la manzana y el mentón a la altura de la mandíbula. El contorno limpio hace más por la cara que el largo de la barba.
Peiná hacia abajo con un aceite liviano para que el pelo se asiente, y recortá con tijera o con la máquina en el largo que elijas. Mantener un largo parejo es lo que cambia el aspecto.
Granitos y pelos encarnados
Lo más efectivo es exfoliar suave dos o tres veces por semana y no insistir sobre la misma zona. Si hay rojeces con pus, bultos o dolor, dejalá de afeitar esa área y consultalo con un dermatólogo: puede ser foliculitis y necesita tratamiento.