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Piel·6 min de lectura

Protector solar: el paso que cambia todo

Es el producto con más impacto a un año en la piel del rostro y el más fácil de arruinar. Cómo elegirlo y cuánto poner.

Por qué importa tanto

El sol es el factor que más acelera el envejecimiento visible de la piel y el que más manchas produce. El protector no es un accesorio de verano: se usa todos los días, también nublado y también adentro de casa si te llega luz de una ventana.

El efecto se mide en meses y años. A los doce meses de uso diario, la mayoría de las personas ve manchas más parejas, menos rojeces después de la ducha y una textura más uniforme.

Cuál comprar

Buscá un FPS 50 (o 50+) con protección UVA y liviano para el uso diario. No necesitás uno caro: la diferencia entre un buen genérico y uno de estante de lujo suele ser el perfume.

  • Piel grasa o con poros visibles: gel o fluido, sin aceites minerales.
  • Piel seca: crema o loción con glicerina o ceramidas.
  • Piel con tendencia a rojeces: filtro mineral (óxido de zinc o dióxido de titanio) y sin fragancia.
  • Con barro, sudor o deporte: resistente al agua, y repetir con un stick o polvo encima.

Cuánto poner y cuándo

Los frascos se usan mucho menos de lo que dicen las etiquetas. La cantidad manda.

  • Para todo el rostro y el cuello, dos dedos completos de producto. Es más de lo que parece.
  • A media mañana, después de lavarte la cara. Va último, sobre el hidratante.
  • Repetir cada dos o tres horas si vas a estar al sol, y siempre después de secarte con toalla o de sudar fuerte.
  • En días de playa o montaña, gorra y anteojos hacen tanto como el protector.

Errores que se repiten

Usar protector que tiene dos años abierto y guardado en el auto: el calor y el tiempo le bajan la protección. Rellenar el frasco todo el verano y olvidarlo el resto del año. Y confiar en el FPS del maquillaje, que casi nunca se aplica en la cantidad necesaria.

Siguiente paso

Medí dónde estás parado.

La guía te dice qué hacer. El informe te dice por dónde empezar según tu rostro.

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